¿Cuáles son las capas de un terrario?
De abajo arriba: drenaje, carbón activado, sustrato, plantas y musgo. Es el orden habitual y el que resuelve el problema de fondo, que es qué hacer con el agua sobrante.
Merecen página propia porque aquí se juega el resultado. Sin capa de drenaje el agua se acumula donde no la ves y las raíces se pudren: es el error de montaje más habitual.

Un tarro de cristal no tiene agujero. Toda el agua que entra se queda dentro, y en cuanto empapa la zona de raíces empieza la pudrición.
Las capas son la solución a eso: dar al agua sobrante un sitio adonde ir que no sean las raíces.
Arlita, grava o similar, en el fondo. Es el depósito. El agua que sobra baja por gravedad, se queda entre las bolas de arcilla y no toca la tierra.
Cinco centímetros en un tarro grande, tres en uno pequeño. Menos de eso no hace de colchón.
Va sobre el drenaje y hace de filtro: absorbe impurezas del agua, neutraliza olores y ayuda a prevenir hongos y bacterias, que es su función más útil en un ambiente cerrado.
No es imprescindible. Hay quien monta sin él y le va bien, y decirlo es más honesto que presentarlo como obligatorio. Gana valor cuanto más cerrado y más húmedo sea el montaje, y cuanto menos vayas a abrirlo.
Ni más ni menos. La tentación es llenar hasta la mitad y queda bonito, pero cada centímetro de tierra es un centímetro que le quitas al aire donde tienen que crecer las plantas.
Que drene bien importa tanto como la cantidad: un sustrato compacto anula el trabajo de la capa de abajo.
Cubre la tierra, retiene humedad y da el aspecto de bosque que casi todo el mundo busca. Además avisa: se ve enseguida cuando está demasiado seco o demasiado empapado. Está en musgo para terrario.
Mucha gente pone una malla o un trozo de tela entre el drenaje y el sustrato para que la tierra no se cuele entre las bolas de arcilla.
Funciona y no estorba. Tampoco es indispensable: si el sustrato es grueso, con el tiempo se asienta y deja de bajar.
De abajo arriba: drenaje, carbón activado, sustrato, plantas y musgo. Es el orden habitual y el que resuelve el problema de fondo, que es qué hacer con el agua sobrante.
En un recipiente sin agujero, prácticamente sí. Sin ella el agua se acumula donde no se ve y las raíces se pudren, y es el error de montaje más habitual.
Se puede, y hay quien lo hace sin problemas. Ayuda a controlar olores y hongos en ambientes cerrados y húmedos, así que su valor depende de cómo sea tu montaje.
El drenaje, de tres a cinco centímetros. El carbón, una capa fina. El sustrato, el que necesiten las raíces sin llenar el recipiente: hay que dejar altura para que las plantas crezcan.