¿Qué es un jardín en botella?
Un terrario cerrado montado dentro de una botella o un recipiente de boca estrecha. Funciona igual que cualquier terrario cerrado; lo que cambia es la dificultad de montarlo, que es puramente manual.
Un terrario cerrado con una dificultad añadida que no es botánica sino de manos: hay que plantar por un cuello de tres centímetros.

El ciclo del agua es el mismo: evaporación, condensación en el cristal, vuelta al sustrato. La botella no añade nada al principio; solo lo hace más difícil de montar y más espectacular de mirar.
Si es tu primer terrario, plantéate empezar por un tarro de boca ancha y dejar la botella para el segundo. El aprendizaje es el mismo y la frustración, mucho menor.
Todo se hace con cosas que ya tienes, y esto es lo que no cuentan las tiendas porque no lo venden.
Un embudo de papel enrollado para verter la arlita y el sustrato sin embadurnar las paredes. Unas pinzas largas —de cocina, o dos palillos chinos con una goma— para colocar las plantas. Un palo con un corcho clavado en la punta para apretar la tierra alrededor de cada raíz. Y otro palo con un algodón para limpiar el cristal por dentro cuando termines.
En un tarro ancho puedes rectificar. En una botella, no: una vez plantada la primera, apenas queda sitio para maniobrar.
Conviene planear la composición fuera, sobre la mesa, y plantar de dentro hacia fuera: primero lo que va al fondo, al final lo que va junto al cristal.
Las mismas de cualquier cerrado, pero pequeñas de verdad y de crecimiento lento. Una planta que se desmande dentro de una botella no se poda: se saca a trozos o se queda.
No el mismo día. Deja pasar unos días con el tapón puesto pero sin forzar, mirando la condensación: si el cristal se empaña del todo, has regado de más y aún estás a tiempo de ventilar. Cuando el vaho se estabilice, sella.
Un terrario cerrado montado dentro de una botella o un recipiente de boca estrecha. Funciona igual que cualquier terrario cerrado; lo que cambia es la dificultad de montarlo, que es puramente manual.
Con herramientas largas improvisadas: unas pinzas de cocina, un palo con un corcho en la punta para apretar la tierra y un embudo de papel para verter el sustrato sin ensuciar el cristal.
Años. Hay ejemplos célebres de botellas selladas que llevan décadas vivas. Lo que hace falta es acertar con la luz y con plantas de crecimiento lento; el agua se recicla sola.
Sí, y ahí está la gracia del formato. Un tapón bien puesto cierra el ciclo del agua por completo. Conviene esperar unos días antes de sellar, para corregir la humedad si te has pasado regando.