¿Qué plantas van bien en un terrario cerrado?
Las que agradecen la humedad y crecen despacio: fitonias, helechos pequeños y musgo son las tres referencias que aparecen en todas las guías, y funcionan.
Elegir bien es la mitad del trabajo. Y hay que mirar dos cosas, no una: cuánta humedad tolera la planta y a qué velocidad crece.

Plantas de sotobosque húmedo. Las tres referencias que aparecen en todas las guías son fitonias, helechos pequeños y musgo, y funcionan porque comparten lo que hace falta: agradecen la humedad constante y no crecen deprisa.
La fitonia es la más agradecida para empezar: es pequeña, tiene hojas vistosas y avisa cuando algo va mal, porque se marchita antes que ninguna y se recupera en cuanto se corrige.
Suculentas y cactus pequeños. Quieren lo contrario: aire seco, luz directa y muy poca agua. Tienes el detalle en terrario de suculentas.
Una planta perfecta en humedad puede arruinarte el terrario si crece rápido. Acabas abriendo cada pocas semanas para podar, la composición se estropea y al final desistes.
Por eso conviene desconfiar de cualquier planta que en maceta crezca visiblemente en un mes. Dentro de un tarro hará lo mismo, con menos sitio.
Menos de las que te apetece meter. Un terrario recién montado debe parecer un poco vacío: si el primer día está lleno, al mes está saturado y sin aire entre las hojas, que es donde empiezan los hongos.
Mezclar mundos. Una fitonia y un cactus en el mismo recipiente son dos plantas con necesidades opuestas: riegues como riegues, una de las dos va a sufrir.
Aprovechar un esqueje grande. Lo que en una maceta es una planta joven, en un terrario es un inquilino que se comerá el espacio en dos meses.
Las que agradecen la humedad y crecen despacio: fitonias, helechos pequeños y musgo son las tres referencias que aparecen en todas las guías, y funcionan.
No conviene. Quieren aire seco y se pudren en un ambiente saturado. Es el error más repetido, y viene de que las fotos de terrarios bonitos mezclan los dos mundos sin avisar.
Que acabas abriendo el terrario cada pocas semanas para podar, y ese mantenimiento constante es lo que hace que la gente desista. Por eso el ritmo de crecimiento importa tanto como la humedad que tolere.
Menos de las que te apetece meter. Conviene dejar sitio para que crezcan y aire alrededor: un terrario apretado el primer día está saturado al mes.