¿Qué es el gradiente térmico de un terrario?
La diferencia de temperatura entre un extremo y otro: un punto caliente donde el animal se calienta y una zona fresca donde se enfría. El animal elige, y esa elección es su forma de regularse.
Un terrario no tiene una temperatura: tiene dos extremos y todo lo que hay entre ellos. El animal no se calienta, se coloca.

No genera calor propio en cantidad apreciable: lo toma del ambiente. Cuando tiene frío se pone al sol o sobre una piedra caliente; cuando tiene calor, se retira a la sombra.
Eso significa que lo que necesita no es una temperatura correcta, sino la posibilidad de elegir. Un terrario a 30 grados de punta a punta no es un terrario a la temperatura ideal: es un terrario sin salida.
Toda la fuente de calor en un extremo. El otro queda libre y se enfría solo. Entre ambos, el animal encuentra todas las temperaturas intermedias.
Por eso el largo del terrario es la dimensión crítica: sin distancia no hay gradiente. Está en medidas por especie.
Y por eso se mide en dos sitios, no en uno. Un termómetro en el centro no dice nada útil.
Como referencia veterinaria, no comercial: las especies tropicales y templadas se sitúan entre 27 a 38 °C, y las tortugas semiacuáticas en un rango ligeramente más bajo. La lámpara de calor habitual es de 50 a 75 W, a un mínimo de 18 pulgadas del punto de asoleo.
Las cifras concretas de cada especie están en la herramienta de medidas, con su fuente.
Una fuente de calor sin regular no se para cuando alcanza la temperatura: sigue subiendo. Las quemaduras por mantas y focos sin termostato son un problema conocido, y el animal muchas veces no se aparta a tiempo porque busca precisamente ese calor.
Es el accesorio en el que menos sentido tiene ahorrar de todo el montaje.
En su hábitat la temperatura baja de noche, y casi todas las especies lo agradecen. Lo que no conviene es una caída brusca ni, sobre todo, mantener una luz encendida para dar calor: si hace falta calor nocturno, se usa un emisor cerámico que no emite luz.
Alterar el ciclo de luz por calentar es cambiar un problema por otro. El fotoperiodo está en iluminación y UVB.
La diferencia de temperatura entre un extremo y otro: un punto caliente donde el animal se calienta y una zona fresca donde se enfría. El animal elige, y esa elección es su forma de regularse.
No una, sino dos: la del punto caliente y la de la zona fría, y ambas dependen de la especie. Como referencia general, el manual veterinario de Merck sitúa a las especies tropicales y templadas entre 27 y 38 grados.
Sí, y no es opcional. Un foco o una manta sin termostato pueden alcanzar temperaturas peligrosas, y las quemaduras por fuentes de calor sin regular son un problema conocido en reptiles domésticos.
Casi todas las especies agradecen una bajada nocturna, que es lo que ocurre en su hábitat. Lo que no conviene es una caída brusca ni mantener luz encendida por dar calor: para eso hay emisores sin luz.