¿Cada cuánto se riega un terrario cerrado?
Muy de tarde en tarde, y guiándose por el cristal en vez de por el calendario. En un terrario cerrado el agua se recicla por condensación, así que regar por costumbre es la forma más rápida de ahogarlo.
Casi toda la técnica consiste en saber leer el cristal. La condensación te dice lo que pasa dentro mejor que cualquier calendario de riego.

Algo de vaho, que aparece y desaparece a lo largo del día: eso es un terrario equilibrado. Hay agua suficiente y el ciclo funciona.
Empañado del todo, sin ver el interior: sobra humedad. Las plantas se asfixian y aparecen hongos. Se abre unas horas y se vuelve a cerrar; si se repite, se abre más a menudo hasta que se equilibre.
Sin nada de vaho: falta agua. Un pulverizador y poco más.
Muy espaciado, porque el agua se recicla. Regar por costumbre —cada semana, cada quince días— es el error clásico: en un recipiente cerrado el agua que entra no tiene salida y acaba en el fondo, pudriendo raíces.
La regla es no regar hasta que el cristal deje de empañarse, y hacerlo entonces con pulverizador y poca cantidad.
Abundante e indirecta, siempre. El sol directo sobre un tarro cerrado sube la temperatura interior muy deprisa y no hay ventilación que lo compense: es la causa más frecuente de que un terrario nuevo se estropee en la primera semana.
Es la única tarea recurrente de un terrario que va bien. Se poda lo que toque el cristal y lo que tape a las demás, con tijeras largas o unas pinzas.
Y se retira lo podado. Dejar hojas muertas dentro de un ambiente húmedo y cerrado es servirle la mesa puesta a los hongos.
Abonar. El abono acelera el crecimiento y en un terrario eso no es una virtud: significa podar más a menudo y perder antes la composición.
Moverlo de sitio a menudo. Cada cambio de luz obliga a las plantas a readaptarse. Si has encontrado un sitio donde va bien, déjalo ahí.
Abrirlo «para que respire». No lo necesita: el intercambio de gases ocurre dentro. Abrir por rutina solo saca humedad que luego habrá que reponer.
Muy de tarde en tarde, y guiándose por el cristal en vez de por el calendario. En un terrario cerrado el agua se recicla por condensación, así que regar por costumbre es la forma más rápida de ahogarlo.
Algo de vaho es normal y sano. Si el cristal se empaña del todo y no se ve el interior, hay demasiada humedad y conviene ventilar. Si no aparece nada de vaho, falta agua.
No por rutina. Se abre para corregir el exceso de condensación y para podar. Un terrario equilibrado puede pasar meses cerrado sin problema.
Prácticamente no, y conviene resistirse. El abono acelera el crecimiento, y en un terrario el crecimiento rápido es un problema: significa podar más y perder el equilibrio antes.