¿Qué diferencia hay entre un terrario abierto y una maceta?
Que no tiene agujero de drenaje. El agua sobrante no se va a ninguna parte, así que hay que regar bastante menos y montar una capa de drenaje que haga de colchón.
El que casi todo el mundo debería montar primero, y el que casi nadie elige porqueel cerrado sale mejor en las fotos.

Un recipiente de cristal sin tapa, con plantas dentro. No recicla el agua: se riega como una maceta.
Con una diferencia que lo cambia todo: no tiene agujero de drenaje. El agua que echas de más se queda en el fondo, y por eso la capa de drenaje deja de ser un adorno y pasa a ser la única defensa contra la pudrición.
Porque perdona justo los dos errores del principiante. Aguanta el sol, así que el sitio donde lo pongas importa menos. Y admite suculentas y cactus, que son las plantas que la gente quiere y las que peor le van a un cerrado.
Además avisa. Una suculenta sedienta se arruga y se recupera; unas raíces podridas en un cerrado no se ven hasta que la planta se cae sola.
Suculentas, cactus pequeños, crasas. Todo lo que quiera aire seco y luz. Tienes el detalle en terrario de suculentas.
Lo que no funciona es mezclar: una fitonia y un cactus en el mismo recipiente son dos plantas con necesidades opuestas, y una de las dos va a perder.
Poco, espaciado y con puntería. Sin drenaje, el exceso no tiene salida, así que conviene regar con pulverizador o jeringa junto a la base de cada planta en lugar de echar un chorro.
La regla práctica: esperar a que el sustrato esté seco del todo, y entonces mojar sin encharcar.
Que no tiene agujero de drenaje. El agua sobrante no se va a ninguna parte, así que hay que regar bastante menos y montar una capa de drenaje que haga de colchón.
Las que quieren aire seco y sol: suculentas, cactus pequeños, algunas crasas. Precisamente las que se pudren en un terrario cerrado.
Mucho menos de lo que parece, porque el agua no drena. Conviene esperar a que el sustrato esté seco del todo y regar con poca cantidad, mejor con un pulverizador o una jeringa que con un chorro.
Suele serlo. Perdona los errores de luz y de elección de planta, que son los que hunden a los principiantes en el cerrado, y avisa antes: una suculenta arrugada se ve venir, unas raíces podridas no.